domingo 1 de marzo de 2009

El nº 74 es solo el nº 74 o una bandera tibetana.




















Dejar de lado algunos temas, aunque sean de placer, hace que llegues tarde a las cosas. Esto es evidente, no es una profunda reflexión ni mucho menos, si bien, explica por qué en febrero del 2009 leo la revista Colors de Agosto 2008.

No me gusta faltar a mi cita de la revista Colors. Colors me obliga a salir de mis pequeños problemas, me saca de mi zona de confort de país desarrollado y ciudadana neurótica y me muestra problemas mayores que jefes estúpidos, regímenes incumplidos y amores imaginados no correspondidos.

Este número es un poco más diferente que los demás números diferentes. Es una revista que se transforma en bandera tibetana. El tema es el terremoto de Xichuan. La revista ha pedido a maestros tibetanos que expresen lo que quieran tras ver las imágenes del terremoto de Xichuan en China. Sin embargo, según parece “la revista solo adquiere su verdadera forma cuando se arrancan sus páginas y se cuelgan al viento”. Según la usanza tibetana, con ello se ayuda a que se cumplan las súplicas y las oraciones por las víctimas del terremoto

Es muy emocionante, existen rezos muy bonitos, que me despiertan y gustan:

“Todo sufrimiento de los seres vivos nace de amarse solo a sí mismo.
Toda felicidad de los seres vivos nace de mar a los demás”

“Todos somos seres humanos similares que aman la felicidad y rechazan el sufrimiento. Si no queremos experimentar el sufrimiento debemos abandonar las causas del sufrimiento”

“Que yo, nacido entre vida y vida, al actuar honestamente en beneficios de todos los seres, consiga simplemente consagrarme a una infinita virtud aunque solo sea por un efímero instante”

“La fuerza de los seres vivos de este mundo es incapaz de hacer frente al adversario que constituyen los elementos naturales”

“Mientras perdure el espacio, mientras en él moren seres que también yo pueda permanecer para descartar los dolores del mundo”


La cuestión que me ha hecho reflexionar es ¿qué hago?, ¿destrozo la revista? Para mi, que poseo todos los números disponibles supone un pequeño drama no tener el numero 74. Y reflexioné que el drama es el terremoto, no tener el nº 74 es no tener el nº 74 (otra gran frase que no me llevará al Nobel) Pero esta obviedad me pasaba inadvertida.

Y luego está El Poeta Mago. He pensado mucho en él y se que a veces me lee ;-) Él no guarda libros, no tiene afán de poseer, así que me he desprendido de la revista, y he hecho con ella lo que la misma revista pide que hagas, colgarla y dejar que el viento rece. Y al hacerlo, el nº 74 se ha convertido en algo más que el nº 74, ahora está haciendo que se cumplan las súplicas en ella escrita.

Solo me quedan dos cosa: escribir mis rezos en las páginas vacías y pedir perdón por haber tirado a la basura mi anterior bandera tibetana que el viento rompió. Deben quemarse y como no lo sabía, la tiré.

Espero enmendarme esta vez.