
Una de las praxis más curiosas en materia de RRHH a las que he asistido recientemente es una entrevista grupal y sorpresa en Dallant, en Sant Feliu de Llobregat. Era verano, agosto y recibí una oferta de Infojobs y Monster en mi mail. La vi y me llamó la atención por tener un horario hasta las 14:30 y estar bien remunerado.
Decidí enviar mi CV. A los pocos días me llamó el Sr. Torres y me dejó un mensaje en el contestador para que fuera a entrevista el miércoles a las 16:00. Le devolví la llamada confirmando su cita puesto que me iba bien.
Cuando me presenté en la empresa, un amable señor en recepción me dijo: “Espere con los demás”. Miré y comprobé que había otras tres personas en recepción. Y esperé. Conforme iban llegando más y más personas, en una recepción con dos sofás de dos plazas (4 en total) pues esperaban de pie.
Efecto típico de las agrupaciones es entablar conversación con los que están a tu lado. Así que en la espera, unos a otros íbamos comentando: ¿estás para una entrevista? ¿también a las 16? ¿es la misma entrevista? Pues parece que sí. ¿Es para técnico de RRHH? Pues sí es la misma. El toque lo dio la chica de amarillo: “pues podían haber avisado”. Resultaba que tampoco sabía que era una entrevista de grupo, como yo. Igual el psicólogo que estaba a mi derecha, que dijo, puede ser divertido si hay más sorpresas. Tampoco lo sabía el abogado de una constructora, que estaba al lado de la chica de amarillo y estaba como ajeno hasta que dijo: ¿pero estamos para lo mismo?
Pensé que nunca había realizado una entrevista grupal y que me quedaría, si bien me sentí engañada por la sorpresa y por tanto, pensé que no realizaría ningún esfuerzo por ganar el premio. No me gusta competir, prefiero colaborar.
Pero a pesar de eso pocas veces se tiene la oportunidad de hacer algo nuevo en selección de personal y aunque esta técnica no es nueva, yo no la había experimentado.
Cuando fuimos 10 personas vino a buscarnos el Sr. Torres y el Director de RRHH del ue no recuerdo el nombre. Nos sentamos en una sala con una mesa larguísima. Cada uno de ellos estaba en una punta de la mesa y daba la impresión de que jugaban un papel de invitados de piedra.
Pusimos nuestro nombre en un papel y lo primero fue presentarse. “Que empiece el que quiera” dijo el Sr. Torres. Y se hizo el silencio. Estaba la sorpresa, los 11 desconocidos que no quería conocer, un poco de todo supongo. Seguía el silencio y el Sr. Torres dijo “si no quiere nadie pasamos a la siguiente prueba” Qué genial, pensé, no van a moderar el grupo sino que esto es como si fuéramos un experimento y ellos los observadores. Como alguien sí empezó, hicimos las presentaciones.
Luego la primera prueba: buscar el paralelismo entre un texto de Eduardo Galeano y la empresa y los negocios. La segunda y tercera prueba eran responder en grupo a dos posibles situaciones de trabajo, una sobre extranjería y otra sobre una internalización de Gestión de Personal. La última consistió en realizar un procedimiento de contratación en 5 minutos. Al final fueron un poco más, pero las instrucciones fueron 5 minutos.
Al final de esta experiencia el Sr. Torres nos comentó cómo era el proceso: “Hemos recibido 192 Currículums Vitae a través de los diferentes canales de reclutamiento que tenemos definidos en nuestro sistema de calidad. Hemos preseleccionado 30 para realizar estas entrevistas grupales y de aquí saldrán entre 3 y 5 para pasar a una entrevista individual y en profundidad"
Al salir, efectivamente otras 10 personas esperaban en recepción. Entre ellos un conocido de profesión que creo que lo conocía del Congreso de RRHH.
Estos son los hechos. Cada uno que saque sus conclusiones. La mía es que a partir de ahora prestaré especial cuidado a lo que indican los anuncios de “se garantiza la confidencialidad en todo el proceso” Así no me llevaré sorpresas. Y otra, es que no imitaré esta praxis.
Decidí enviar mi CV. A los pocos días me llamó el Sr. Torres y me dejó un mensaje en el contestador para que fuera a entrevista el miércoles a las 16:00. Le devolví la llamada confirmando su cita puesto que me iba bien.
Cuando me presenté en la empresa, un amable señor en recepción me dijo: “Espere con los demás”. Miré y comprobé que había otras tres personas en recepción. Y esperé. Conforme iban llegando más y más personas, en una recepción con dos sofás de dos plazas (4 en total) pues esperaban de pie.
Efecto típico de las agrupaciones es entablar conversación con los que están a tu lado. Así que en la espera, unos a otros íbamos comentando: ¿estás para una entrevista? ¿también a las 16? ¿es la misma entrevista? Pues parece que sí. ¿Es para técnico de RRHH? Pues sí es la misma. El toque lo dio la chica de amarillo: “pues podían haber avisado”. Resultaba que tampoco sabía que era una entrevista de grupo, como yo. Igual el psicólogo que estaba a mi derecha, que dijo, puede ser divertido si hay más sorpresas. Tampoco lo sabía el abogado de una constructora, que estaba al lado de la chica de amarillo y estaba como ajeno hasta que dijo: ¿pero estamos para lo mismo?
Pensé que nunca había realizado una entrevista grupal y que me quedaría, si bien me sentí engañada por la sorpresa y por tanto, pensé que no realizaría ningún esfuerzo por ganar el premio. No me gusta competir, prefiero colaborar.
Pero a pesar de eso pocas veces se tiene la oportunidad de hacer algo nuevo en selección de personal y aunque esta técnica no es nueva, yo no la había experimentado.
Cuando fuimos 10 personas vino a buscarnos el Sr. Torres y el Director de RRHH del ue no recuerdo el nombre. Nos sentamos en una sala con una mesa larguísima. Cada uno de ellos estaba en una punta de la mesa y daba la impresión de que jugaban un papel de invitados de piedra.
Pusimos nuestro nombre en un papel y lo primero fue presentarse. “Que empiece el que quiera” dijo el Sr. Torres. Y se hizo el silencio. Estaba la sorpresa, los 11 desconocidos que no quería conocer, un poco de todo supongo. Seguía el silencio y el Sr. Torres dijo “si no quiere nadie pasamos a la siguiente prueba” Qué genial, pensé, no van a moderar el grupo sino que esto es como si fuéramos un experimento y ellos los observadores. Como alguien sí empezó, hicimos las presentaciones.
Luego la primera prueba: buscar el paralelismo entre un texto de Eduardo Galeano y la empresa y los negocios. La segunda y tercera prueba eran responder en grupo a dos posibles situaciones de trabajo, una sobre extranjería y otra sobre una internalización de Gestión de Personal. La última consistió en realizar un procedimiento de contratación en 5 minutos. Al final fueron un poco más, pero las instrucciones fueron 5 minutos.
Al final de esta experiencia el Sr. Torres nos comentó cómo era el proceso: “Hemos recibido 192 Currículums Vitae a través de los diferentes canales de reclutamiento que tenemos definidos en nuestro sistema de calidad. Hemos preseleccionado 30 para realizar estas entrevistas grupales y de aquí saldrán entre 3 y 5 para pasar a una entrevista individual y en profundidad"
Al salir, efectivamente otras 10 personas esperaban en recepción. Entre ellos un conocido de profesión que creo que lo conocía del Congreso de RRHH.
Estos son los hechos. Cada uno que saque sus conclusiones. La mía es que a partir de ahora prestaré especial cuidado a lo que indican los anuncios de “se garantiza la confidencialidad en todo el proceso” Así no me llevaré sorpresas. Y otra, es que no imitaré esta praxis.